El sentido del tacto, cuando explorado en alguien con la habilidad de crear con sus manos, minuciosas obras de arte, puede que tenga el tacto tan desarrollado como un ciego, pero de lo que quiero escribir es del tacto del humano común, del mortal que no es ni hábil con las manos, ni ciego, en el que la mayoría nos ubicamos.
Creo que es el sentido del que menos se habla literalmente, pero al que más se le refiere el "sentir" ya que prácticamente "tocamos" con todo el cuerpo, cuando decimos que nos gusta el roce de lo suave, cuando el frío o el calor se mezclan para darnos tibieza, cuando nos empapamos de un sentimiento de limpieza corporal.
Tantas son las evocaciones al "sentir" del tacto que incluso lo confundimos a menudo con sentir de lo metafísico, cuando decimos siento que mientes, o siento tu pesar, siento amor, de hecho algo del tacto se involucra cuando amamos para darnos esa sensación de tacto corporal, además de estar por la distancia separados del ser que amamos todavía podemos "sentir" el calor de ese amor y experimentar un cambio en la piel que solemos llamar; "se me enchino el cuero" o "se me encrespó el bello de la piel" y todo debido al recuerdo o a esa sensación de la que hablo.
El tacto también nos sirve para comunicarnos las cosas más profundas de nuestro ser, creo que es la mejor manera de hacerlo además, si bien es cierto que la palabra está llena de poder, en el silencio un ligero toque o roce de la piel, no sólo equivaldría a mil palabras como la imagen, sino que aparte transferimos todo un sin fin de vibras o energía, se sabe por ejemplo que un beso puede calmar una angustia que bien puede ser el dolor más difícil de tolerar.
Julián Luján
Me parece muy importante hablar del tacto cuando estamos escribiendo el comentario con el mismo sentido, lo que escribimos es parte del sentido del tacto y lo que tenemos en el corazón lo traducimos con el contacto entre los seres humanos. Me gusta su artículo. Saludos.
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