domingo, 4 de diciembre de 2011

Amistad como fruto.



La amistad es un fruto, entendido así, hay que sembrarla y cultivarla para cosecharla, ¿cuantas veces escuchamos decir que los amigos se cuentan con los dedos de una mano? incluso todavía hay quien se atreve a llamar a unos amigos verdaderos y a otros falsos, así que volviendo a que una amistad es un fruto, ¿como esperamos que este fruto siendo silvestre, sin que ninguna mano lo cultivara, sin nadie que le rociara unas gotas de agua para crecer, sea un fruto dulce? no podemos considerar que arrancarle al árbol de la vida estos frutos sin darle nada a cambio primero, tengamos una buena cosecha.
Un amigo pues es quien se cruza en el camino como una semilla, que a la vez y muchas de ellas, también el otro te ve como semilla en este caso lo más ideal, cuando sólo una de las partes ve al otro como semilla el fruto se cosechará después de mucho arduo trabajo, en el otro caso y o cuando muchas semillas se encuentran entre sí, es siempre más rápido cosechar pero puede pasar también que al no hacer demasiado trabajo de preparación y cultivo, la vida productiva de aquella planta sea efímera.
En apenas unos años se han venido desarrollando nuevas semillas cibernéticas, deberíamos pues aprender pronto que son sólo eso para no esperar que su fruto sea delicioso al paladar, a menos que esa virtualidad se lleve al plano psicológico, dicho de otra manera, que se tenga habilidad o tal vez torpeza, de creer que es real, así lo que el individuo piense será.
También hay seres capaces de usar los medios de comunicación tecnológicos para engrandecer sus habilidades metafísicas, hay estas otras semillas, tan livianas por decirlo de una manera, que pueden viajar a través de las redes sociales y realmente pueden hacer que otras plantas en la distancia puedan dar fruto. En esté último caso en particular creo que si dos semillas con iguales o semejantes capacidades se cruzan en la vía de comunicación, se produce un fruto que hace emanar al universo entero toda una gama de posibilidades energéticas y buenas vibras que arroparán una inmensa llanura con plantas de todo tipo pero capaces de florecer y dar su fruto al mismo tiempo.
Y no ha de ser casualidad sino causalidad el hecho que se llegue a mayor cantidad de semillas, pues en la inmensidad de la creación todas las esencias de vida son divinas y están siempre interconectadas. No hay pues por qué dudar de que somos fruto y semilla al mismo tiempo.

Julián Luján

2 comentarios:

  1. Un artículo precioso, y que cada uno debe meditar y saber que semila quiere ser y que fruto dar.
    Hace años estoy en redes sociales, y tengo amistades que he podido conocer en persona y hoy x hoy ser unidos ocmo hermanos. Tambien otros que han pasado sin dejar huella, y otros que han quedado en el corazon pero que han desaparecido.
    De todas formas, sea en nuestro habitat, sea cibernauticamente vamos a cosechar de acuerdo a la semilla que somos. . Graacias por por este escrito y Felicitaciones. me encanto!

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  2. y es complejo...si, todos somos semilla, fruto.
    De repente se siembra una semilla donde uno lo refugia en la sombra de su corazon, siente el sol que hace fuerte a la semilla, a veces vienen fuertes vientos que no soporta y otras que si resiste. y que crecen en nuestro corazon donde dejamos elevar nuestros sueños al imaginar el crecer de nuestro amigo, todo lo que es su esencia, crece en el corazón alimentado de la fe que le ponemos. y entonces se hace fruto.el milagro maravilloso de la amistad!!.Aunque tambien a veces sucede lo inesperado..Al menos me ha pasado, que al llegar a ese punto, cuando nosotros como semilla nos sentimos como el fruto milagroso de la amistad, tiene tanto fruto esa persona ha sembrado tanto, que nuestro fruto cae maduro y no es levantdo..se lo olvida, no nos interesa, hay tanto fruto que no se le tiene valor y se pierde interes...se lo olvida , y ese fruto se pudre, la pregunta es, acaso se puede recuperar ese fruto??
    como dice un amigo...la amistad es como los melones ..hay que probar cincuenta para encontrar uno bueno.
    Dios asi lo quiera no olvidemos la semilla que tiempo nos ha llevado en cudarla para luego olvidarla y disfrutemos de buenas amistades maduras.Porque hay amistades mas unida que un hermano. Bendiciones.

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